jueves, 16 de noviembre de 2017

El último secreto.



Basta con abrir el cajón de tus recuerdos
para darte cuenta del desorden
que ocasiona tú pasado en una culpa
que se apega para bien morir.

Yo no seré uno más de tu colección de culpas,
vives como si solo estuviéramos aquí
para consumirlo todo
hasta dejar simplemente de existir.

La familia para ti siempre fue un teatro de sombras
verdades y mentiras
relatos de una infancia carbonizada
por unas cuantas imágenes que no se olvidan.

Tal vez necesitarás millones de años
para convencerte que ese enojo
te llevará a convertirte
en eso que tanto te molesta.

¿Yo quién soy para juzgarte?
nunca seremos pensamientos exentos
ante la mirada inquisidora de aquel que quiere
aprovecharse de tu locura.

Nada me cuesta amanecer honrando a la vida
he visto cómo el cáncer llega con el crepúsculo
de los asuntos pendientes
que solo hacen amanecer en las tinieblas.

Solo me preocupo por vivir y dejarte vivir
maltratando a nuestros miedos
hasta conseguir envenenarlos
con la esperanza suficiente para poder partir.

El milagro de la vida amanece
sin la oscuridad de una noche
que se siente cómoda en las tinieblas
ahí es donde entro con un salvavidas que no sé usar.

Nadie me entreno para soportar
el terrorismo de tu mirada
que renuncia a seguir luchando
porque restas a todos chantajeando voluntades.

Yo sobreviví a los mismísimos dolores
que te corrompen sin ninguna prisa aparente
yo te enseñaré calladamente
que el secreto es amar para vivir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
17/11/2018.










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