miércoles, 15 de noviembre de 2017

Las cosas que siempre fueron gratis


A veces los delirios se transforman
eA veces los delirios se transforman

en pedazos que ya nadie recuerda  
se vuelven recuerdos de una vida vieja
donde el vestigio del pasado
nos deja un desenlace intraducible
de unas últimas palabras
que balbucean irreverentes la última esperanza
para no morir de un eterno tedio.
Dicen que el polvo que navega frente a mis ojos
fue alguna vez tu piel
vivió de sus propias historias,
hasta que la realidad finalmente la abrumó
con un cansancio casi inerte por el frío
que bajó las defensas que alguna vez amurallaron mis sueños
jamás pude volver a dormir con esperanza y no tener que soportar
ese mañana en el que se sueña con ser mejor.

A veces la ansiedad aprisiona a los desvelos
con tantas ganas para no despertar jamás
que pintamos un cuadro lleno de ilusiones por lograr
las cosas cambian sólo porque tienen que cambiar,
nadie dejará de sujetar tu cuello amoratado
simplemente por una débil piedad
tienes que huir antes que las marcas
no se puedan borrar en realidad.

A veces las sombras dejan caer su suave velo
y nos muestran quienes realmente nos creemos,
tenemos miedo de olvidar nuestros sueños
por descuidar nuestro desvelo
desalineando nuestro cuerpo pensando que con eso
distraemos al cuidador de las poesías
a el amante de los versos
pero eso simplemente no sucede porque la prosa no tiene dueño.

A veces, solo a veces no es siempre
y rogamos olvidar todas las ofensas que se acumularón
como craneos en el caos del invierno  
queremos quedarnos solo con lo que es bueno y saborear lo bien que se siente
intentarlo de nuevo aunque esas sean nuestras últimas palabras escritas
de una mirada que disimula no poder ya leer
nos hemos quedado sin el tiempo para comprar las cosas que siempre fueron gratis.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
16/11/2017.

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