domingo, 14 de enero de 2018

Antes que el deseo se amotine al amor.



Al amanecer el poeta desertó  
¿y ahora quien narrará
en un verso lo que nace nuevo?
quizás solo son buenas costumbres
en un espacio turbulento
con un vidente mudo que prefiere las palabras
entre un remolino de imágenes nítidas
hasta impregnarse de la esencia del dolor.

Tal vez fue el amor o la locura
o el sufrimiento en cada gota que se junta
en un pocillo de metal raído por el óxido de la vida
que está expuesta a la intemperie de una brisa enferma
y un poco más sabia que le parece que lo conoce todo.
Me gusta caminar hacia el horizonte
y en esa orilla infinita
simplemente desplomarme
hasta que alguien más lo intente de nuevo
desafiando al incipiente escenario
que sencillamente nos tocó vivir.

En ese vórtice supremo casi todo cambia
nada es igual que en esos siglos
alejados por el tiempo,
resulta ser muy perturbador
tener que elegir entre la rutina
de una vida que marcha a toda prisa
porque la vida no tiene permanencia voluntaria
y quisiera por siempre escuchar tu voz.
Solo quiero que no agaches la mirada  
ante tanto horror que se asoma en la ventana,
sostén con fuerza mi mano
estoy seguro que mis letras todavía guardan un poco de calor.
 
El frío arrecia desesperado
conforme avanzan los minutos en la noche
ya es mi hora de tener que dormir
lo haré antes que el deseo se amotine al amor
y tenga que despertarme de nuevo
cuando la noche amanezca
ante cualquier resquicio del sol.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.

14/01/2018.

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