miércoles, 24 de enero de 2018

El ciego





El ciego ve con sus penumbras
con ese hueco de sus ojos vacíos
decidió perder hace ya mucho tiempo
al querer con su ego enterrar a una noche amada.

El ciego miente con tal de justificar sus heridas
derrumbando el espacio en un instante
sintiéndose alegre
burlándose de la herida de otros.

El ciego quiere sacarme los ojos
y en las cuencas oscuras  
acariciar la inmundicia
para poseerlo todo sin ningún principio y salida.

El ciego odia mis versos
no los puede oler,
ni siquiera los reconocería
nunca lo verá un ciego narcisista.

El ciego del alma cierra los ojos
no quiere ver la luz cuando brilla
prefiere morir
que verme sonriendo este día.

El ciego del corazón odia
sin límite o medida
su misión es recoger los pedazos
de lo que fue su miserable vida.

Si el ciego despertara el resto de los sentidos
tal vez su luz siempre estaría viva,
pero el ciego narciso

quiere cegar tu corazón.



Poesía
Miguel Adame Vázquez
24/01/2018.

1 comentario:

  1. Ese "ciego" que todos llevamos dentro, y nos impide apreciar la vida, los amigos, y a nosotros mismos; sin poder "reconocer" el valor vivo que hay siempre a nuestro alrededor. Cómo me gusta este escrito Miguel. Tantas veces se me han cerrado los párpados aún teniendo los ojos bien abiertos. Tantas veces... he estado "ciego". Un precioso y necesario poema. Gracias por compartirlo amigo. Saludos!

    ResponderEliminar

Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.

Duele

Duele decir que no duele duele la pobreza duelen las ausencias duele el rencor sin respuestas. Duele el aire que respiro si...