jueves, 4 de enero de 2018

Cada vez que te amo.



La noche finge ser un mar sediento de sangre
aniquilando los límites 
que son prisioneros
de una furiosa herida 
que nunca se conforma con el paso del tiempo.

Ahí he caído en la implausible prueba 
que precipita la ruina 
de un pensamiento que desvaría
en los desvelos vacíos 
de un silencio obeso 
por de tanto callar lo que se niega adentro.

He aprendido tanto del llanto sin fondo
del corazón ausente desde su nacimiento,
de la pesadumbre que espía 
a las faltas del diario
de una conciencia impaciente
por el desierto que habita en el grito prometido 
desnudo por tantos momentos.

¿Cuándo fue la última vez que fingiste ser estela 
en un cielo furtivo lleno de estrellas?
los pensamientos siempre son prisioneros 
de una luz hermosa que en toda la noche 
añora poder ser un infinito
que solo escuche a lo lejos el ladrido de un perro.

He roto el silencio con la nostalgia
esa que en la vida fluye 
regando los tallos 
de un tiempo impaciente,
la memoria tiene una insensata fijeza
que siempre nos encuentra
un vacío casi instantáneo
que silencia a los versos
cada vez que no hablo.

Esta noche la protesta será un garabato
que dibuje tu nombre cada vez que te amo.


Poesía
Miguel Adame Vázquez.
04/01/2018.

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