No importó que las miradas no dejarán
de desear que detrás de esa puerta
la sonrisa ya no se asomara más.
A ellos solo les llena maldecirte,
es lo común entre las manadas de lobos voraces
que caminan en círculos siempre sin sentido.
Incontables veces soñaron con verte
pregonar palabras balbuceantes de ira
y que poco a poco la luz se colapsara
ante las críticas que no dejan nada vivo.
Yo también lo fui
en el horizonte de la vida me deje llevar
como un infante que corre tras un caramelo
y vez tras vez luche por ser solo aceptado
sin importarme en lo absoluto
el dolor ocasionado por ello,
termine como una amargura apagada
por un montón de pedazos de lastima y rencor.
Hoy de ti la fortaleza es más que un atalaya invencible
nada consiguió doblar tu fuerza
para sumergirla en un molde trazado,
eres y lo fuiste con orgullo una frente al horizonte,
brincando alegre con todos tus sentidos.
No te importó que mis ojos fueran muy pequeños
o que mi piel morena fuera una sombra
marcada por una herencia pasada,
llenaste tu sosiego de plegarias buenas.
Siempre lo has hecho desde que tienes memoria
nada ha importado el llevar tatuadas
las palabras vanas de un pasado con un dolor viejo.
Poesía
Miguel Adame Vázquez.
05/09/2017.






