sábado, 2 de septiembre de 2017

Nunca te rindas



Has perdido todo con esa agua bendita 
que regala la vida a las flores del campo 
esa lluvia que riega a una tierra infértil y huérfana.
El viento sopló con tanta fuerza
que se olvido de tus súplicas al mismísimo cielo 
nada te quedo de aquella primavera soleada 
una a una te fueron arrebatando las esperanzas 
que con los años sembraste con calma y esmero.
La noche no detuvo su rencor 
y te caló con el frío del abandono de un dolor eterno 
has perdido todo con esa tormenta que nunca 
anunció su impostergable llegada  
nada importó que tu alma desnuda y profana 
rogaba clemencia que no sería escuchada.
Tus manos son ahora un recuerdo del desastre 
que tus ojos como testigos mudos callaron 
tus manos lloran dolor 
ya no sienten con caricias tu rostro 
todo se fue para no volver de nuevo.

No te rindas 
aunque las fuerzas se arrastren sangrando 
aunque la cabeza estalle por tanto llorar 
no pierdas las esperanzas 
aunque ya no te quede nada que ofrecer como tributo 
no te conviertas en un costal de lamentos enfermos.

Vive y no mueras por ti 
aunque pierdas la batalla será una guerra ganada,
el sol saldrá de nuevo 
y los abrazos cálidos de los que son tuyos 
te darán esa chispa de luz que iluminará tus ojos 
aunque ellos ya no puedan contemplar la creación
como lo hacían con amor hace tantos años viejos.

Tus manos son reflejo de que lo has perdido todo,
no me has perdido a mi,
ahí estaré estoico con las ojeras del tiempo,
ahí estará mi amor eterno esperándote salir de nuevo
aunque el viento nos arranque las entrañas 
nunca podrá borrar el legado 
que tu fe arraigó en mi cuerpo.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
02/09/2017.




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