sábado, 25 de agosto de 2012

A mi padre.

Un ser diminuto te recuerda.
Bajo tu grandeza los robles descansan.

El olvido se hace presente en los tiempos.
Pero tu enseñanza perdura inmóvil y gloriosa.

Un espacio vacío has dejado.
Ya los gorriones no cantan.

Tus retoños florean primaverales.
Solo el invierno frío que dejaste al partir hace eco.

Lo que amaste ilumina en la oscuridad aun todavía.
Tu camino andado no es un sendero inconcluso.

Tu existencia en la vida se refleja en las sonrisas y los momentos alegres.
También en el derrotero difícil
Tu humildad perdura.

El horizonte se siente perdido
Bajo la lluvia del ocaso que muestra mi anhelo por no tenerte aquí.

Nos amaste estaciones completas.
Padre, bajo tu grandeza los robles descansan esperando volverte a ver.

Poesía
Autor
Miguel Adame Vázquez.
Octubre 2011.

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