martes, 28 de agosto de 2012

Mi hija amada.



















Amo cada mañana cuando veo tu reflejo en el estanque frió y salpicado por la brisa celestial del universo.

Amo cada instante cuando contemplo tu silueta en el reflejo sutil de un movimiento.

Amo tu sonrisa plena, sin rencores, sin prejuicios, ni dolores.

Amo tu alegría por vivir cada instante que es nuevo y travieso.

Amo cada oportunidad que regalas cuando te sientes amada.

Amo cada momento pleno y único que solo existe a tu llegada.

Amo tus preguntas, tus ojos inquietos, tu figura completa que me recuerda mis ruegos por ser algún día papá.

Amo tu esencia de la vida que me recuerda mi única meta, mi camino, mi andar. 

Amo tu  bendita espiritualidad, tus ganas de agradar a un creador cada mañana.

Amo tu obsesión por hacer siempre lo que crees que es tu verdad.
Tu santa voluntad de sentirte descontrolada´.
insumisa hasta las entrañas como tu madre.

Te amo por lo que eres y por lo que algún día serás.
Mi Brenda amada.



Poesía 
Autor Miguel Adame
24/08/2011

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