miércoles, 29 de agosto de 2012

Más la muerte no la quiero, no la quiero todavía.




Ayer me susurraste algo muy tenue en el oído.

Escuche claramente casa uno de tus quejidos.

Solo el temor al verte de frente ha estropeado sin razón sentidos.

Cual estampa sujeta al olvido muestras tu presencia insolente.

No existe nadie que te reste poder o fuerza ene ste mundo.


Te imploran tiempo, lealtad y cariño, más tú solo brindas un momento en el silencio profano delo que fé algún día.

Ayer me susurraste algo muy bajo al oído.
Me quisiste seducir con un beso frio en la mejilla.

Me dijiste que era tuyo.
Más la muerte no la quiero, no la quiero todavía.

Poesía
Miguel Adame Vazquez.

19/04/2007

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