martes, 18 de julio de 2017

Aún con la neblina



Nadie lo contó,
viví con las sombras que enterraron 
a mis miedos.

Fui testigo de mis ojos,
ellos grabaron historias tejidas 
de mis tiempos confusos. 

Yo lo sentí,
fueron suspiros profundos los que huyeron 
del lastre de mi propia orfandad.

Y ahí, con el frío adolorido por la desvergüenza,
fui limpiando mi rostro con el amor
el amor que tengo por ti.

Nadie lo contó,
siempre valdrá toda la pena detenerse 
a escuchar cómo amanece el día a tu lado,
aún con la neblina de saber que ya no estás.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
18/07/2017.

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