jueves, 13 de julio de 2017

Hace mucho que empezaste a volver a vivir.



Hay muchos hombres que tiemblan con su voz, 
se les cierran los ojos con el stress 
que deambula cazando a su pasado.

El silencio se escabulle inquieto 
sobre la rendija de un frío húmedo 
de una noche que es más que triste. 

Una noche que llueve en sus lamentos 
porque no sabe consolar con la ignorancia 
que arrastra en sus adentros.

El sueño me llama a derramar mis quejas,
llorando en un dolor que nunca cierra,
quisiera poder enseñarle a mi corazón 
una lección de amor para que aprenda.

Si vieras la mirada de un rostro 
duro y firme no estarías afligido 
con esas historias podridas,
tú lo sabes muy bien, 
es difícil que una cara fingida 
pueda engañar a mí presente,
el aprendió a volar a pesar 
de tener las alas rotas.

Siempre quisiste dejarme 
una marca imborrable,
que te indicará del poder 
que tuviste sobre mis ímpetus al quererme.

No podrás lograrlo una vez más,
he desterrado el dolor 
de mis deseos futuros.

Soy la lección más avanzada 
del amor que me tengo,
para poderlo regresar al que no lo tiene, 
tal como no lo tuve en algún pasado 
en el cual el frío se apoderó de mi amor.

El silencio pretende romper 
la última esperanza de una noche 
que es más que triste.

Lograrás leer estas palabras, 
lo sé.
Tal vez te duelan como marcas,
pero no importa.
hace mucho que empezaste a volver a vivir.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
12/07/2017.






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