lunes, 3 de julio de 2017

Quisiera llevarme tu dolor.


Cómo quisiera poder conquistar tu sonrisa, 
pero el dolor agobia con tu llanto mudo
a esta última esperanza de tenerte sin ese par de letras que claman dormir 
y no despertar jamás.

Hoy me desperté en esta mañana,
ahí estaba el canto alegre de las aves 
del campo.
Estaban felices porque el cielo destellaba
un poco de luz que calienta a las sombras que una noche atrás oculto a la vida misma.

No quiero que nadie te consuele 
con una muerte anunciada. 
Quiero que simplemente dejes que el calor de mis brazos sea el pretexto perfecto para que sigas respirando hoy.

Como quisiera que ellas pudieran 
desafiar a las horas que te esperan 
pacientes en un momento que pronto vendrá una vez más para apoderarse de ti.

No puedo llevarme tu dolor,
aunque quisiera que los versos 
fueran esa agua que pudiera lavar tu sufrimiento.

Nunca he entendido a la enfermedad,
esa que se opone a ti en lo profundo del abismo.

Los dos sabemos que mientras yo escriba, tus labios leerán mis palabras.

Los dos sabemos que estaría dispuesto 
a darle a la noche mis versos de tributo, 
lo haría con mucho gusto,
sería un precio más que justo 
con tal de que te deje una vez más amar.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez
03/07/2017.







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