viernes, 7 de julio de 2017

Todo tiene dos caras.


Que sencillo es vivir solo contando las lágrimas,
hasta qué tiemblan los ojos con la ausencia 
que se recuerda en el alba.

El tiempo sigue descansando en tu mirada,
es paciente, sabe muy bien que nunca la voz 
saldrá pidiendo ayuda por una garganta agotada.

Es fácil descubrir que todo tiene dos caras,
solo basta con ser indiferente a la misma soledad
y discurrir en el camino 
soñando las verdades impacientes 
que solas llegan a raudales.

Cuando nací, todo mundo aseguraba que moriría,
era práctico para mí decidir no respirar,
pues nadie me dijo lo valiente que sería,
sí así sencillamente resistía.

Y de mi pecho salió un grito mudo 
que despavorido solo vivía,
de modo que mi amor despertó 
en unos brazos que de pronto me tomaron cariño.

Fue grandioso sobrevivir de la nada, 
que de un suspiro de repente ganes la batalla.
no solo fue el cariño, 
simplemente decidí nunca olvidarlo, 
ame construir algo distinto, 
algo opuesto a lo esperado.

Ahora solo sigo soñando alcanzar 
a los años y poder filtrar a mis poesías 
en el aire y sin perderme, 
escribir sin la nostalgia,
solo seguir con el deseo 
de no callar para siempre.

Algún día muy lejano podré morirme,
tal vez me dolerán las manos de tantos versos incompletos,
pero me quedaré con el anhelo tibio de la tarde,
la mirada fija en las estrellas,
la noche nerviosa en la simple ausencia.

Es sencillo vivir y seguir escribiendo poemas, 
letras que tal vez nadie extrañara 
un día común como mañana, 
la verdad es que eso ya no importa,
solo tendré que seguir descubriendo 
que todo tiene dos caras.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
08/07/2017




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