miércoles, 25 de abril de 2018

Poderoso león que descansa



Poderoso león que descansas
en el crepúsculo de un vacío otoñal,
lo fuiste todo
y preferiste perder la gloria en el último rugido.


Se acabaron los riesgos
en una estéril vida de caza y comida
mitos infinitos
indomables ruegos por sobrevivir de nuevo.


A tus pies están mis ojos
en el descanso eterno y roto tengo el miedo a la muerte
ese que atrae a la vida
con el marcapasos exacto de la soledad.


Encadenado a las sombras veo tu cuerpo
gloriosa melena imponente en el cosmos absoluto
tu silencio es cómplice de tus mentiras,  
estás cómodo en el vacío que solo calla en las penas.


Mis errores fueron tus sombras,
sueños ocultos,
temerosos al sigilo de mis garras
que cuelgan de una pared consagrada.


No sé si duermes
o es la derrota que te sangra poco a poco
en el último intento de poder respirar de nuevo,
paz y silencio en el campo quieto.


En las batallas siempre predominó
el aroma de tu carne,
fuego ahogado en el canto de las chicharras nocturnas
artificio de las cenizas para devorar tu voz.


No duermes, no es derrota
es el cansancio que dormita es tu señuelo,
pronto de un movimiento saltarás
agitando a tu presa hasta el último suspiro de amor.


El mute
26/94/2018.

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