lunes, 26 de marzo de 2018

Nunca te he podido abandonar



Nunca le he temido al insomnio
sombrío suspiro que desgarra a la noche
conspirando en la tortura de un grito moribundo
por un despecho anhelado a pesar de no estar desnudo.

Nunca me enfermé por la clemencia
de un olvido roto por la ausencia
tembloroso poema de un semblante
que le duele el ayer en un pasado agonizante.

Nunca me despoje del calor de la vida
avance en los ríos muy sumiso
en su cauce refugié a mis miedos
con la certeza de poder ser libre como el agua cuando quiera.

Te he podido mirar sin la vergüenza
sujetando tus hombros tiernamente
siempre me sentí como la nube que vuela en el espacio
en una atmósfera que se evapora en las entrañas quietas.

Te he podido tener sin miramientos
no necesité los arrullos del viento
para cautivar los momentos de un deleite
que resplandece en tus ojos tiernos.

Te he podido amar con la mirada furtiva
madurando mis ideas lentamente
contando en la oscuridad las estrellas
no me alcanza la vida para contemplar a cada una de ellas.

Nunca serán suficiente las dudas
para no sentir con el tacto tu cariño
son como palabras escritas que nunca se olvidan
me gusta ser prisionero de mil aromas que brotan inevitables.

Siempre fuiste frágil ante todas mis caricias
en esa espera que se esconde nerviosa
brotando del interior sin la zozobra
de un corazón tímido que alegre nunca estorba.

El mute
27/03/2018.

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