jueves, 1 de marzo de 2018

Trasparencias.


Inútil es la espera de mis lamentos  
el reloj nunca vuelve de la efímera vida
que se agobia por el estéril sollozo
de tener que volver nuevamente atrás.

Trato de enmudecer con la infalible virtud
de tener un poema ocioso
¿de qué me sirve guardar silencio?
tengo un montón de sentimientos del ayer.

Pienso escribir un verso que no se acobarde
por la sutil huida de un adiós que se pospone
en la triste violencia de la impaciencia
no soporta el silencio intocable de una demencia.

Prefiero ir diciendo calladamente
lo que la mirada en una abstracción simulada piensa
invencible deseo de no decir nada otra vez
eliminar lo que se pospone mientras sigo avanzando.
Deseo olvidar ese montaje de palabras desvirtuadas
son un sin sentido de emociones
que quieren estar ahí con la tiranía salvadora
de querer ocupar un lugar inmune.
Quiero huir de la triste memoria que balbucea
un par de caprichos sinceros ante el imparable frío
inevitable es la desdicha por el único placer
de seguir sintiendo el peligro de existir.
Es como escoger entre el silencio o la palabra
entre la espera y los lamentos de una respuesta callada
quizás solo sea un intento de pensar
ante la huida eterna que siempre es inminente.

Las alucinaciones sin fin de la impaciencia
son un camino que es muy mío y no de otros
la mirada engaña al que piensa que es ciega
solo los difuntos disimulan en un último adiós.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
El Mute.
01/03/2018.


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