miércoles, 11 de julio de 2018

A través de la rendija.



Te veo por mis ojos
no te puedes ocultar de la mirada
te observo con la mente puesta
en los sentidos sin ninguna última palabra.

Mis ojos desde pequeños
conocieron el color de la tierra
a la noche desnuda con todo y estrellas,
no supe nunca el nombre de todas ellas.

Llegue hasta donde la falsedad me dejó llegar
hasta donde quiso la verdad,
entre los silencios de los años pasados
por el camino entre grietas y sueños que se esconden en cada pedazo de concreto que inunda la ciudad.

Solo el bosque me salva de tanta oscuridad,
solo el ruido de la lluvia en mi ventana
me salva de tanto entierro
sin ese barro campesino y fresco de la humildad.

Te veo con mis ojos evasivos
ojos con frío del abandono indiferente
me dejan incoherente
como si solo pudiera vivir entre tantos poemas.

Letras escurridizas que suenan más fuerte
que las campanas de la autoestima
esa que es tan exigente,
que vive en los suelos inundados
por tantas confusiones sin ninguna respuesta.

Mis ojos me dicen que si me miras tantito me quedo,
aunque no te lo diré
cuán enloquecido me siento,
el poeta muere de sed en la derrota
aunque sabemos que siempre gana.

Mis ojos te dicen que te robaron todo
menos la dignidad que se regala con un abrazo,
te dejaron desnudo
con la piel y su vergüenza.

Nunca podrán robarte mi reconocimiento
ese lo tienes tatuado en los mismísimos huesos,
tan profundo
que hasta la herrumbrosa vida huye despavorida.

La última mirada de mis ojos
te ven por la rendija abierta de mi corazón
solo te piden un poco de cariño
para seguir escribiendo cuanto te amo.

Entre gigantes paredes grises de concreto ciego
ahí se escapa el canto del jilguero,
no lo escucho, lo imagino completo
entre el bambú que verde crece en mi ventana.

El mute
12/07/2018.

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