jueves, 26 de julio de 2018

El rastreador





Los desaparecidos, tierra de nadie
ausentes entre la angustia,
fueron víctimas de guerras con odio,
amargura eterna que nunca descansa.

La esperanza se enferma  
cuando la melancolía está vacía
nadie la extraña,
a pesar del dolor que llevamos a cuestas.

Hay preguntas que no tienen respuesta,
una madre nunca debería llorar a sus hijos,
la lluvia nunca lavará la incertidumbre
de no saber en qué puñado de tierra
están los huesos de un olvido.

Hiede la herida que calla,
es la miseria del horror,
una palabra que deserta en la clandestinidad
de las cosas que no burlaron la muerte.

Quisiera cerrar los ojos y despertar de nuevo,
sin secuestros y tortura,
sin los cuerpos tirados vivos en el desierto,
abandonados en el mar que se traga a los niños sedientos.

Hambre,
sueños inconclusos,
pies descalzos que nunca tuvieron que zarpar del nido,
pedazos de rostros sin nombre y recuerdos.

Nunca se podrá reemplazar la pérdida
con una canción que sangra con tanta derrota,
lazos rotos que duelen de tanto sujetar
lo que no se tiene,
¿Quien te dijo que los monstruos no existen?.

Quisiera cerrar los ojos y que nada de eso existiera,  
un mundo sin caudillos y confesiones,
sin pérdidas que nunca tendrán reemplazo,
sin tener que redimirse en las huellas
que bordaron sus pasos.

Los desaparecidos son de todos y no son de nadie,
me duele ver con mis ojos
a un niño rastreador buscando,
busca a su madre en su último arrullo de amor.

El mute
26/07/2018.


‪"El rastreador", un poema de MiguelAdame via @poemame_poesia http://poemame.com/story/el-rastreador‬

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