martes, 24 de julio de 2018

La muerte del hombre



La muerte del hombre
se conversa en un poema,
entre la frontera de una locura
y una absoluta doble moral.

En el perdí el límite que fingía detenerme
me fui precipitando hasta el último rincón de un libro,
de una vida que no se arranca en una hoja
fingiendo ser el último acto poético antes de partir.

Nunca fueron suficientes
ese montón de páginas blancas
para darle vuelta a la historia,
siempre basta un poco de drama para hipnotizar.

Desagregarse hasta borrar las huellas
de una identidad que ya no mira tanto para adentro,
es como ese poeta interno
que se conforma con saber de la profunda verdad.

La última agonía huele a un silencio putrefacto
por todas las palabras que no se alcanzan a digerir,   
se quedaron en el tintero de poder escribir de nuevo
antes de tener que dejar de poder vivir.

Te compre una pequeña rosa
hecha con un pedazo de tela roja
terciopelo sutil que se nutre sin querer
de lo bello que es amar sin pretenderlo.

Solo te pido que la dejes en mi descanso eterno
como un acto supremo de merecer sin fallecer,
hasta que el terror derrumbe la existencia
y el miedo se inmiscuye con poder querer vivir.

Tembló en mi subconsciente en sufrimiento,  
con la demencia atormentada por completo
por tanta esperanza corroída con pocos besos
después de tanto intento no querer partir.

El mute
25/07/2018.

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