domingo, 22 de julio de 2018

En un cielo anaranjado



Te soñé navegando en las aguas del olvido
¿Como son?, me preguntaste,
son inmensas
tan azules que se pierden en un efímero respiro.

Ojalá cuando llegue a viejo
me leas también como yo te leo a ti ahora,
sin la respiración agitada
y el dolor en el pecho cada vez que te respiro.

Sin esos pequeños espasmos de humor
que en vaivenes innegables
a veces son felices y a veces son amargos,
como esa abrupta acidez que te sube del cuello.

Y te enseña lo abandonado que te sientes
después de una tormenta estruendosa,
vil y oscura negación absurda
de no poder comprender tanta sabiduría.

No fue un sueño, eras tú
y estaba yo flotando a la deriva
en la inmensidad de un reflejo anaranjado
de una puesta de sol que nunca termina.

Después de tanto navegar sin rumbo fijo,
en tantos sueños,
nos dimos cuenta de lo apartados que estamos
del amor verdadero.

Regresemos a la mar a luchar
con la furia incontrolable que ya no tenemos,
tal vez después de la tormenta
podamos encontrar un poco de paz verdadera.

El mute
22/07/2018.

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