El ocaso de un arcoíris
lleno de lluvia que cae con fuerza
granizo tempestuoso
que rompe las hojas de un tulipán.
Tú, sin decirme nunca nada
con la ansiedad tan fría
tan callada, tan inerte
tan exhausta, tan enamorada.
El tiempo colorea a la tierra
hasta que el aroma se impregna
tan decididamente de tus caprichos,
que ya no se me antoja
respirar con locura por ti.
A ella siempre la has tenido para mí
hasta que el amor yerra tan decididamente
que no me quedan más fuerzas
para salir huyendo
sin repartir todas mis excusas.
Quiero que me dejes
vagar en mi desperdicio,
en mi cielo de azul azúcar
tan indiferente, tan confuso,
tan penetrado de pensamientos
mortíferos y violetas como hoy.
Siempre fue una proeza
caminar sobre todas tus pisadas
nunca me alcanzó el cielo y el sol
para obligarte a darme la espalda.
He de conformarme
a caminar solo por la calle
saboteando los golpes confusos
de mi propio abandono.
Juntando desde el suelo
cada ímpetu que se llena de eternidad
de tempestades oscuras
sobre los montes llenos de hierba y pájaros.
Déjame juntar mi resplandor
ese que se ha robado mi voluntad
que ha secuestrado mi silencio
y ahorrarme toda la intención
de una vida hasta la muerte.
Ahí te espero
hasta donde cae la mañana
buscando flores y un amor distraído
que sospecha de la niebla
después de un abandono sobrio y casual.
En el ocaso de un arcoíris.
Él Mute
09/06/2019.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.