música salpicando
al ritmo de un violonchelo.
Que te puedo decir
se eriza la piel
con esa melodía que llora.
Rebotan las ideas en mis pensamientos
ritmo de una nota solemne
que conmueve hasta el tuétano.
No hay ninguna mariposa
todas huyen del viento que sopla
tan frío,tan mojado, tan presente.
La música vuelve
dignifica mi sufrimiento
ese que es tan burdo por ser solemne.
Solo contemplo
tan quieto
parpadeando los ojos con solo verte.
Una vez más llueve
rebotan esas horas
en el suelo tan fuerte.
Casi me sustraigo
queriendo estirar esa melodía
que se desmorona así misma en cada acorde.
Después de la lluvia
quedará la música,
tán cansada en ese violonchelo.
El cielo secándose en su abstinencia
sin detenerse, en su desorden
huyendo de la delincuencia.
Soportando lo deshilachada
y frágil que es la vida,
así que lloramos, como la lluvia.
Con la música quebrándose
en la pieza favorita de un músico
toca su instrumento bajo la lluvia de un dolor.
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