sábado, 5 de noviembre de 2016

A mí, ya no me robas la calma.


Gemidos ocultos de una mentira que se vuelve traicionera.

Así son tus plegarias que ya no engañan a cualquiera.
Amargas son tus dificultades, siempre serán así tus historias.
Por más que las adornes con palabras amables.
Siempre estará tu amenaza que es una voz engañosa.
Y que siempre rondará iracunda por todos sus pasos.
Al no recibir con prontitud lo que anhela.

A mí no me engañas con tu vida que es una vida robada.
Mis ojos ven más allá de tú sombra.

Tú fuerza es una gran cantidad de dolor que a los demás transforma.
Robándote la energía vital de aquellos que solo te estorban.

Yo no te entregaré más ya lo que más amo.
He aprendido a resistir soportando.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
05/11/2016.

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