lunes, 14 de noviembre de 2016

Las hojas de otoño.




Navego sobre un horizonte que ya está más que perdido.
No quiero volver mi rostro al funesto pasado.
Sé que muy en el fondo está escondido el camino de regreso.
Y solo atino a tener un corazón abrazado a los mismos sentimientos artificiales de mi propio vacío.
Siempre imaginando escuchar el sonido de las hojas del otoño.
Pero estas ya han caído encima del todo.

Ya mis pies están muy cansados de tanta desdicha.
Que solo el tiempo corre por su propia prisa.
Solo un rostro oculto por la verdad podrá ver el final que me espera.
Porque aún no dejo de sentir esas manos que se cierran al sentir mi esperanza.
Yo solo cierro los ojos para ausentarme del todo y no tener que ignorar lo que menos importa.
Siempre ha sido así en toda mi historia.

No es una historia triste, llena de grises.
La que construyes a diario con muchas palabras.
Es solo mi intento por esgrimir voluntades.
Que me hace feliz a pesar de los pesares.
Seguirás intentando cambiar todo lo que puedas.
No sé si podrás algún día lograrlo del todo y vencer a los miedos ajenos.

Pero por ahora solo me resta llenarme de gozo y sentir el amor verdadero que cala los huesos.
Porque ya no obedeces la voluntad de otros.
Eres tu quien con hierros y aciertos.
Vas construyendo los mismos sueños perdidos.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
14/11/2016.







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