lunes, 21 de noviembre de 2016

Me dejaste de amar.





Me dejaste de amar.

Lo siento en cada milímetro de la piel que te añora.
Lo siento en este corazón que ya no late con la fuerza descomunal que se desborda.

Tal vez fueron el cúmulo de años que se agolpan testarudos.
O fueron los pretextos que se acumulan uno a uno como si no importarán los segundos que se extingue poco a poco.
Tal vez fueron las incontables noches frías en las cuales mi sombra no estuvo arropando tu cuerpo amado.

Ahora lo sé.
No bastara una sola disculpa como antes.
O las mil canciones que te hablaron por mí en cada letra.

Hoy el río del amor es un torrente seco.
Ya no fluye desde el manantial cristalino de tus propios pensamientos.
Tu fluir ya no lleva ni una sola gota de pasión que se atesora como si fuera la última para no morir.

Hoy la sonrisa nerviosa que seduce con una sola mirada ya no basta para lograr la bendita comunión.

Ninguna palabra será lo suficientemente fuerte para poder decir que te amo.

Ninguna caricia podrá ser el pretexto perfecto para tener tu calor nuevamente en mis brazos.

Es frío el vacío de un hogar roto en donde enmudecen las noticias.
Son tristes los recuerdos que no pueden romper el desencanto de una mirada perdida.

Me dejaste de amar.

Y tú no eres la culpable de aquella soledad que acompañan ahora a todas mis poesías.

Ahora lo sé.

Ninguna palabra que enmudece ante tu sola presencia será suficiente para poder volver a amar.

Poesía.
Miguel Adame Vazquez.
21/1/2016.

Dedicado a todos los que deciden renunciar y no luchan por seguir adelante.
Lucha por amarte primero.
Y lucharán por ti.






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