lunes, 21 de noviembre de 2016

Yo no te excluyo de mí amor.


Me pongo en tu piel y el dolor me convierte en un espasmo doloroso.
Sé que abajo de esa capa de invisibilidad está un tormento que es ya un poco eterno.

Es como un abrazo de delirios efímeros y malditos que nunca dejarán de seguir tus pasos.
Son como una angustia penetrante que no te deja respirar por un montón de angustias.

Eres invisible para los ojos de aquel que todo lo destruye con un solo soplo.
No importándole nada de lo que sientes adentro en lo absoluto.

Tu sesgo de humanidad es un sueño perdido en las memorias.
Quedando solo en ti una estampa oculta en una jungla que no olvida la falta de claridad para seguir.

Eres una sombra excluida entre un montón de granitos de arena en un pobre mar salado.
Un aliento sangrante que perdió todo, porque todo ya lo dio.

Te abrazo y te incluyo en mis plegarias, uno a uno en mis sueños coloridos.
Para mí eres más que una montón de polvo en las galaxias.

Eres un recuerdo vivo que hace de mí vida un momento hermoso.
Porque los segundos que me brindas con tu arte soñada me hacen vibrar con lo mucho que te amo.

Ya mi memoria había olvidado.
Lo tanto que yo a ti te necesito.

Yo no te excluyo.
Incluye en tú vida mí amor.

Poesía.
Miguel Adame Vazquez.
20/11/2016.

Para aquellos que se sienten excluidos en un mundo que solo juzga lo que ven los ojos exteriores y no alcanzan a ver más allá en el profundo interior.

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