jueves, 3 de noviembre de 2016

Entinto palabras, para que tú nunca te vallas.




Entinto las palabras cada vez que te recuerdo.
No quiero que se oscurezca la memoria y te olvide.
Dejando un indeleble recuerdo áureo sobre tus tristezas rotas.
Porque no son muchas las esperanzas que se inmiscuyen en tus sueños ahogados y locos.

Y sí, son muchas las sombras que sabotean tú sensación de estar nuevamente soñando.
Es muy corta la mañana laureada para poder agotar tu desdicha que te ahoga.

No logro evitar que la pena te consuma con un abrazo frío y lastimero.
Porque te empeñas en tatuar tu historia en una maniobra oscura y silenciosa.
Tan reprobable como mi luz que no te arropa.
Qué te puedo decir si solo te observo tranquilo e inerte como todos.
Como esperando el momento en el cual se te doblen las pocas fuerzas que te quedan y te rompas.

Así es la hipocresía que solo contempla tu desdicha.
Y no es capaz de calentar tu mano fría con un simple abrazo cálido.

Entinto las palabras cada vez que te recuerdo.
No quiero que se oscurezca la memoria y te olvide.
Y en ese recuerdo roto, tú simplemente te vallas.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
03/11/2016.


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