miércoles, 14 de junio de 2017

Buscador de felicidad.


Bajo un carruaje triste de agonía me conduzco en la melancolía de una ausencia que vacila en tenerme seguro.
Mi vacío interior es un ánimo que me encierra en una prisión de olvido y tristeza.
Hoy esa melancolía está muy lejos de aquel corazón ilusionado que antes era un gran buscador de felicidad.

Buscador de felicidad. 
Tenía un deseo innato que anhelaba ser feliz a toda costa.
Ese deseo me invadía hasta desparramarse del ego que solo me agobiaba todo el tiempo.
Pero la incertidumbre me robó otra vez la mañana.
Y la intranquilidad me impidió disfrutar más del amor que vive en tus osadas palabras.

No es el placer el único camino inmediato que me lleva a la satisfacción de encontrarlo todo.
Muy tarde descubrí que ese sueño caducó cuando lo deje de sentir dentro de mi cuerpo.
Fugaz y transitorio es el momento espontáneo en donde busque la felicidad al abrir la puerta y esperar que todo estuviera en su sitio.
Hacia adentro y no hacia afuera de mí estaba la respuesta que tanto trate de conseguir afanosamente sin ningún éxito.

Ahora sé que los almendros florecen a pesar del mismo tiempo que pasa ausente por sus frondosos momentos.
Ahora sé que lo más valioso es lo que cabe en dos manos.
Ahora sé que una sonrisa agradable es el alimento de una causa noble que me lleva al consuelo.
Ahora estoy seguro que solo soy un mensajero que busca la paz y la felicidad por ti.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
14/06/2017.





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