viernes, 24 de marzo de 2017

Ansiedad



Inhalo profundamente hasta que el aire llena a mis pulmones.

Quisiera poder salir corriendo de mi cuerpo.
Y así poder dejar de sentir que la fuerza se derrite conforme va avanzando la noche.
Quisiera poder olvidar que pertenezco a las historias que siempre luchan por su gloria.

Vuelvo a estar en calma por un momento.
Solo para detenerme a observar el silencio de mis pensamientos.
No son más que un montón de causas que me alejan de lo que realmente es la vida.
Son como un caudal de inquietantes momentos que me llenan de una ansiedad que solo te trastorna.

Trato de respirar profundamente.
Olvidando a los años que se acumulan desafiantes por una vida que siempre se acongoja.
Temo respirar despacio para evitar que el reloj de la vida se detenga.
Y me convierta en una más de esas leyendas matutinas en un mundo desinteresado y loco.

Quisiera poder serenar a mi memoria.
Y obligar a la vida que ya no me reclame.
Pero me falta el aire por el frío de una madrugada que exige tener su propio momento.
Quiero ser libre de las ataduras de mis últimos sueños.

Solo se que tus poesías que se construyen entre los dolores del amor.
Son lo suficientemente fuertes para encontrar la serenidad que necesito.
No quiero inmolarme en un sentimiento que solo impregna de esperanzas.
Quisiera respirar serenamente hasta que la ansiedad cambie de pretexto y deje descansar a la memoria.

Poesía.
Miguel Adame Vazquez.
24/03/2017.


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