miércoles, 8 de marzo de 2017

Solo esta vez.





Duerme ingenuo hasta que el ruido te despierte.
Y de un sobresalto el corazón te haga dar un súbito brinco.
No es solo el cansancio quien te llama para darte un simple consuelo. 

Tal vez sean las lágrimas que molestan a tus ojos los que te ordenan cerrarlos ante la  realidad que abruma.

Tal vez solo es ese pequeño dolor quien te anuncia las pocas horas que dedicas al dormir y no es tu conciencia quien traiciona con una historia de remordimientos.

Tal vez existe algo más de todo esto y no quiero darme cuenta.
Es más sencillo simplemente negarlo.

¿Para quién trabajas cuando en vela le niegas a tus sueños emprender el vuelo?

Sigo siendo solo un impulso al destierro.
Así nadie percibirá que estoy solo en este único momento.

Nadie te dirá que detrás de esa máscara de hierro ocultas una gran soledad que desea estar acompañada en cada respiro.

Duerme ingenuo hasta que el ruido te despierte.
Y  de un sobresalto el corazón te haga dar un súbito brinco al precipicio del eterno amor que tanto añoraste y ya no tienes más.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez 
09/03/2017.



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