jueves, 2 de marzo de 2017

Héroes



Regresé desde lo más bajo que se puede iluminar con una estrella.
Era diminuta la luz que casi imperceptible intentaba asomarse en mi esperanza.
No quedaba ninguna fuerza que pudiera ayudarme a resistir un poco más de tiempo.
Rendida hasta el final estaba mi esperanza.

Y entonces llegaron ellos.
Héroes sin nombre.
Indeseados por el mal que te abraza hasta el último momento.
Ellos nunca dejaron que la agonía decadente me  llevara a la muerte.

Ellos combatieron a mi lado contra la mortalidad frágil de esas criaturas enfermas, que solitarias reniegan de tu hermosa leyenda.

Y con un dolor vivo quisieron lamer mis heridas hasta poder acabar con mi aliento de vida.
Quisieron ahogarme en aguas profundas.
En donde el frío gélido y oscuro colapsa.
Pero la ironía de la vida prematuramente les exigió su desgaste.
Y nunca lograron con su turbiedad que yo mostrara mis rasgos negros más profundos.
Nunca pudieron manipular mi esencia bendita que aprendí de la integridad humana.

Fueron ellos héroes anónimos con rostro humano los que me enseñaron a seguir sus alegrías.
Nutrieron los momentos más ásperos y sin esperanza que la tormenta traía.
Ahora soy una historia anecdótica que se puede iluminar con el reflejo de una sola estrella.
Fueron mis héroes.

 Poesía
Miguel Adame Vazquez
02/03/2017

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