jueves, 14 de septiembre de 2017

El miedo




El miedo es el mejor distractor para enredar 
lo que se arriesga para poder vivir,
es por eso que te engañas creyendo todo 
lo que observas desde la ventana del autobús 
de la desdicha que te agobia siempre de prisa.

Tal vez no alcanzas a observar a la distancia 
los rostros borrosos de cada uno de ellos,
no tienen para ti una cara clara que puedas 
recordar el día de mañana cuando necesites sentir.

Nunca podrás desahogar a un Páramo inundado 
con más agua.
Nunca podrás vencer al odio con más odio.
¿Dónde termina tu Odio?
Termina en el torrente de fuego que hierve 
en las entrañas de la nostalgia que abandonaste 
para ya no tener que sentir más dolor.

No te conviertas en ese intento que solo consigue 
seguir siendo prisionero de sus propios deseos, 
huye de tener que ser tu propio enemigo 
aquel que no aborrece el camino marchito 
que te lleva a la misma desintegración del no ser.

¿Cómo podrás sanar sin ser magnánimo en un camino de reconstrucción que parece que no aparece?

Nunca la oscuridad podrá expulsar a la esperanza 
que brilla en la intensa oscuridad.
Nunca se vence a la oscuridad con más oscuridad.

Solo el amor que florece sin sufrimiento 
puede eliminar la necesidad de tener 
que resolver a un rompecabezas 
que nunca se dará el permiso para unirse así mismo 
en un camino que debe andar.

El miedo es el mejor vendedor de promesas falsas,
el miedo siempre tiene hambre 
de cada una de tus palabras frágiles 
que se tambalean en el intento de no mentir.

Nunca podrás vencer el miedo con más miedo.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
14/09/2017.

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