lunes, 18 de septiembre de 2017

Vida



Vida infinita que se acorta en un instante 
es tan diminuto su tiempo que parece eterna su muerte.

Vida huérfana de voluntades 
que se saben desde antes perdidas 
en un holocausto que se repite 
día con día con mucho sigilo, 
es la lentitud de un dolor escondido 
en el hedor de la herida punzante.

Vida hambrienta de señales en el cielo cotidiano 
que no soporta vanidades que se ahoguen  
en lo trivial de sus pesares,
vida que prefiere huir sepultada en la tierra 
que aflorar de nuevo en un basurero forrado de plástico. 

Vida que no sabe lo que significa 
un suspiro sin remordimientos, 
que es insensible ante la sonrisa de un niño inocente 
que no sabe nada de cómo conseguir 
un plato de lentejas para su mesa rota y tambaleante.

Vida que nunca duerme tranquila en sus lamentaciones 
porque prefiere dormir sin las luces 
que destellan las verdades.

Vida que baila al ritmo que le toquen los tiempos 
que ya nada le importa cuando el frío 
ya no le cubre el cuerpo.

Vida que se duele en una paz traicionera,
que en un solo descuido puede llevarte con ella.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
18/09/2017.


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