Más allá de la verdad
se encuentra la mentira cotidiana
que disimula con una sonrisa
el vacío de su desdicha.
Ahí es donde la noche es cobarde
y no puede mirarnos a los ojos,
es taciturna en su desvelo anunciado
solo sobrevive por los ladridos de los perros
que en su alerta pregonan la rebeldía
de aquellas estrellas que saben esconderse
entre las nubes oscuras de un pensamiento lejano.
Solo tu mirada eterna atrae a mis recuerdos
esos que me reclaman por lo mal que en la vida
he querido a todos,
solo en esa pausa inmediata y fría
he sido capaz de contemplar a mi cuerpo
y mirar las consecuencias de un rechazo lastimero.
No necesitan decirme que el odio envenena
a las palabras, lo sé porque a cada una de ellas
el rechazo es más poderoso que una vista
que disimula ser ciega.
Quisiera poder leer solo alegrías,
pero nada puedo hacer por ti en este día,
tendrás que sobrevivir como yo a esa mañana fría
que nunca se apura por amanecer radiante.
Quisiera poder alejarme de las penumbras
de la cruel pesadilla
pero nada puedo hacer si tu dolor no se olvida.
Más allá de la verdad
se encuentra la mentira cotidiana,
ahí es donde la noche es cobarde
porque no puede mirarnos a los ojos
y robarnos lo que nos queda de alegría.
Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
12/09/2017.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.