sábado, 23 de septiembre de 2017

Solo tal vez.



Mi silencio es una capa invisible
que sostiene el velo de las palabras,
esas que no otorgan el permiso
para marcharse por tener las alas rotas.

Tal vez mi vuelo se perdió en las alturas de un cielo infinito en donde los claroscuros de las dudas
van dejando sobre los hombros un peso
insoportable como del plomo de una agonía
que de súbito derriba a la esperanza
de los propios anhelos de vivir un poco más.

Tal vez la penuria siempre será un recordatorio
infinito de esa primera vez cuando el esmero
no pudo derrotar al tiempo que nunca
en su incólume pasatiempo te espera.

Tal vez he perdido ya la cuenta de tantas desdichas eternas y aún así me rehuso a resignarme ante la derrota que presagia la anhelada calma.

Tal vez solo el paso de la noche y un amanecer
con el anaranjado de la brisa tenue de un nuevo día
será suficiente para sepultar al propio tiempo
que no debió alejarse de ti.

Solo la paz será el preámbulo preciso
de un pensamiento que debe sobrevivir
por el esfuerzo de un corazón que lucha
para no desaparecer con el rencor enfermo
de ese obstáculo que no se resigna
con marcharse y alejarse de mí.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
23/09/2017.



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