martes, 26 de diciembre de 2017

Poema invernal.



Cuesta tanto trabajo desnudarte
de la vergüenza que invade
que terminamos siendo
como un barco naufragado
en el mar de la contemplación
que ignora lo que observarnos.

Solo quiero poder leerte
y comprender tus letras ocultas
que nunca se atrevieron
desde que en la vida eres una mañana,
quiero interpretar a tu corazón
que se oculta tímido en unos versos
que nunca se atrevieron a salir
con el amanecer de unos ojos inquietos
por tratar de saber lo que guarda tu pasado
con tanta armonía y calma.

Nací en el año en el cual
te desprendiste de la vida,
como una memoria sin recuerdos
que en el tiempo se pasea desbocada,
como aquella vivencia que se ignora
con el sacrificio descubierto
de un espacio  frío de madrugada.

Observas mis lágrimas
a una voz quebrándose
débil en su fortaleza,
como el agua que escurre
del nacimiento en un ojo de agua.

Piensas que soy débil
e inestable por ello
pero sé llorar sin la débil
luna maltrecha y olvidada.

El verbo siempre opaca a la soberbia
que se siente ultrajada
por esas preguntas
que están ávidas por un vacío
que en su vergüenza las calla.  

Leeré tus poemas clandestinos  
antes que se conviertan en combustible
de una hoguera que no se calentará con nada.

Me he quedado esperando siempre
despierto a que te resignes a tus metáforas
prometiste con tus sueños
ya no sentir más vergüenza
y seguir desnudando a las palabras.

Lo has logrado conmigo
en el lenguaje tierno en el que amas
quiero develar tus últimas palabras,
te he aprendido a escribir letras
que no son prohibidas
son mi herencia de la que nunca hablas
tu amor iluminará toda mi calma.
Poesía
Miguel Adame Vazquez.

27/12/2017.

2 comentarios:

  1. El verbo siempre opaca a la soberbia... Gran trabajo che, qué más se pudiera decir, uno se desliza a través de los versos con mucha delicadeza

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Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.