sábado, 9 de diciembre de 2017

Que nos obliguen a hacerlo.



Que nos obliguen a mirarnos como somos
sin máscaras sonrientes
sin las tinieblas que cubren la tierra
sin la absurda noticia de que el día
se ha marchado para siempre.

Sin el sabor amargo de la muerte
cuando los pulmones se colapsan con el frío
sin vacilaciones
porque los versos desnudaron lo que sientes.

Sin maltratos como si fuéramos
cualquier pedazo de arcilla fresca,
sin el menor respeto por los años
en los que hemos tenido que respirar,
sin un montón de cicatrices
que solo un ciego podría ignorar.

Que nos obliguen a mirarnos a los ojos
con el silencio a cuestas
sin ese costal de remordimientos falsos
de lo que no sienten y por lo cual
fácilmente se pueden mofar.

Que nos obliguen a llevar muy adentro la noche
sin dolor y sin discordia
sin las gotas de agua que sollozan
hasta convertirse en agua nieve
que enfría los delirios.

Que nos obliguen a dialogar
con nuestra parte más humana
sin condenas y sin culpa del desconsuelo
de ese enigma sin fondo
que sobrevive a los años más rencorosos.

Que nos obliguen a encontrar la paz
con la única certeza de encontrar la calma
en esta vida combatiente e incesante
entre heridas de sangre,
en donde siempre los demás
tratan de hacer trampa
al jugar con nuestra última esperanza.

El poema es infinito,
aunque les parezca injusto
vendrá alguien más a leerlo
aunque no nos obliguen a hacerlo
así será.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
09/12/2017.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.