sábado, 2 de diciembre de 2017

Un verso feliz



El silencio tiene alas oscuras
revolotea casi a ciegas con tal de contagiarte
quiere que tu mirada penetrante pierda la melancolía
esa que logra curar la herida de tu boca
y remediar el corazón adolorido
para no morir eternamente de nuevo.

Yo me conformo con la humildad del lenguaje
y con eso me mire el poeta y sonría
no puedo dudar del miedo
no en una tierra de muertos
que caen como las hojas en otoño.

No puedo usar la palabra abismo
porque vive mucho antes que el sufrimiento,
la pluma está herida por la crónica
que nunca hubiera querido escribir,
mis poemas voltean a ver a el cielo
buscan con esperanza una estrella fugaz
que distraiga un poco los sonidos de la agonía
esos que caen con el velo frío de un invierno infeliz.

El soberbio corazón escribió una historia pasada
en ella sentía que lo sabía todo
tiempo de cuando los poetas eran famosos
llenos de sonetos y blasfemias,
ahora los poetas vivos
no se atreven a declamar en todas las noches
son palabras dolientes que adormecen a los ojos
por un poema maltrecho y viviente.

Ahora escribo con un dedo raído
por tanto contacto al touch que ilumina mis ideas,
entonces ahora mi poesía será para siempre
sin hojas amarillas
con versos que nunca pueden terminar de salir jamás.

Yo me conformo con la mirada de un poeta,
qué sonría y sufra un poco
con esas historia druidas de la nostalgia
de un verso feliz.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
02/12/2017.





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