domingo, 22 de enero de 2017

Solo te deje partir.




No te pude prometer que volveríamos a vernos nuevamente.
Solo te deje partir así como así, sin despedirnos.

Mis ojos aquella vez no fueron capaces de ocultar toda mi tristeza.
Tampoco tuve el valor que se necesita para abrazar tu cuerpo lo suficientemente fuerte como yo lo necesitaba.

Que fácil hubiera sido decirlo sin sentirlo.
Pero no me enseñaste a prometer si no a cumplirlo.

Por eso en esa última ocasión no pude asegurarte que seguiría tus pasos.

Tampoco me lo pediste.
No era tu estilo.
Tú siempre fuiste muy distinto.
Sabías que tenía que ser yo quien lo debía asegurar, tú ya habías hecho lo que correspondía en su momento.

Ahora en tu ausencia no existe noche en la cual tu recuerdo no regrese a mi mente.

No se puede olvidar así tan fácil tu sombra que como roble fuerte siempre de pequeño me protegía.

Ahora, después de muchos años perdidos.
Como no voy a imitar tus pasos si somos tan iguales.

Nunca te prometí que nos volveríamos a ver.
No me atreví.
Quizás no debía hacerlo.
Pero es algo que deseo fuertemente.
Y día con día me esfuerzo para lograrlo.  
Padre, pronto nos veremos nuevamente.

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