viernes, 6 de enero de 2017

Te fuiste dejando un gran vacío que nunca nadie más podrá llenar.





Te fuiste dejando un gran vacío que nunca nadie más podrá llenar.

No hace falta mucho para poder imaginar la verdad.
Es muy sencillo.
Lo sé porque la intuición no es una suerte que se hecha al viento esperando el éxito.
Cómo ocultar una tristeza disfrazada de cansancio.
O la resignación innegable de lo que es más que obvio.
Es fácil pedir que ignore el pasado y siga de frente como si no pasara nada.
También es poca cosa el poder actuar como si no extrañara tu mirada.

Fue muy cruel que te vistieras de una imagen desprotegida.
Porque con ello mis suspiros te soñaron rogándome que una vez más te perdonará.

No sé cómo logré simular que el tenerte a mi lado con una indiferencia abismal era de lo más cotidiano.
Mentí.
Porque por dentro fui muriendo poco a poco al solo pensar en ti.
Mi cuerpo no encontró otra forma más barata que llorarlo.

A quien quiero engañar.
Sé que mis ojos son el vivo reflejo de una alma que sufre.
Mis ojos no saben mentir.
Piden a gritos mudos que alguien más los quiera.
Pero esa ayuda que tanto anhelo parece una espera eterna que nunca llega.
Y solo atino a regresar como siempre a la misma historia que no culmina.

Tú cargarás por siempre con el peso de no haber luchado por un amor que es más que sincero.
Y ese será tu lastre que te condenará a una soledad estéril por el resto de tus días.

Tus palabras fueron necias.
Tu corazón siempre estuvo en otro lado.

Te fuiste dejando un gran vacío que nunca nadie más podrá llenar.
Te llevaste contigo parte de mí, ese momento incómodo cuando alguna vez nos amamos.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
06/01/2016.

A todos aquellos que deben soltar para poder ser libres.






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