viernes, 13 de enero de 2017

Ustedes callaron cuando se los llevaron.


Ustedes callaron cuando se los llevaron.

Permanecieron inmóviles como si no hubiera pasado nada.
Sin esperar noticias de ellos siguieron actuando hasta que lograron borrar en el último resquicio de la memoria sus vidas.

No fue la sonrisa nerviosa de un rezago de conciencia lo que pudo sacar adelante el pudor de quién transita en la dignidad humana.

Fue la entereza de su recuerdo perdido lo que me mantuvo consiente todos los días.

Ustedes solo fueron capaces de ir desacreditado muy lentamente mi pensamiento crítico.
Hasta que casi de el ya no quedaba nada.

Fue la única verdad la que me salvó de los lobos feroces.
Y también fue porque no me conocen.
Nunca supieron la diferencia entre lo que en verdad soy y entre lo que solo les han contado.
Actuaron solo con la única fuerza que les deja la falsa mentira.

Olvidaron que el llanto es un poder.
El llanto real que derriba a todos.

Ustedes se los llevaron, ustedes callaron cuando los vulneraron. 

Yo no me calle.
Y ese es el precio que gane al no olvidar nada.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
13/01/2017.

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