miércoles, 21 de diciembre de 2016

A veces necesitas el poder de la mirada para nacer de nuevo.



Reconstrucción.
A veces necesitas el poder de la mirada para nacer de nuevo.
Porque la voz se acaba en un silencio incómodo que duele.
Te vas consumiendo en las dudas sobre la existencia del verdadero amor en este mundo.

Es muy fácil titubear.
Con titubeos caminas por la verdad.
Extinguiendo las palabras jamás dichas.

Quisiera poder disimular y así poder disuadir al que te trata con escarnio.
Pero no renunciarán a su propia voluntad de acabarte.

Quisiera poder refugiarme en todos aquellos que me aman.
Que me reconocen y que me valoran.
No por lo que soy o merezco ser.
Solo porque lo creen y les nace hacerlo.
Simplemente porque sienten que es lo correcto.

Pero mis problemas no son problemas de ellos.
Ellos también tienen que lidiar con sus propios demonios que los asechan.
Que los acorralan.
Que los conducen a la miopía de querer ser sus propios protagonistas estériles.

A veces necesitas el poder de la mirada para nacer de nuevo.
Y que viva la voz que ahora es un sonido dormido en la noche de tu vida.
Quisiera poder disimular y así poder disuadir al que te trata con escarnio.

Poesía.

Miguel Adame Vazquez.
22/12/2016.




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