domingo, 4 de diciembre de 2016

Nunca te deje de amar.




Nunca te deje de amar.
Esa es la única verdad.
Mi amor es ahora un amor maduro.
Lo veo en las canas que como nieve en las montañas anuncian los años en los cuales he pasado a tu lado.
En ese transcurrir del tiempo veo que ya no somos unos niños.
Tampoco somos aquellas dos almas jóvenes que jugábamos con el fuego a flor de piel.

Aunque muchas veces pensé que lo mejor era salir huyendo.
Ahora sé que el estar a tú lado 
Es la mejor rima de mi pasión.
Tú eres, seras y has sido la única musa que mi corazón ha amado.
Lo veo en las miles de letras que fluyen de mi alma y alimentan mi corazón.
Incontables son mis poesías para ti, tantas como la mismísima arena del mar.

Ahora se que el peor enemigo que tenemos.
Somos nosotros mismos.
Nosotros mismos nos exigimos mucho.
Convirtiéndonos en el peor juez para nuestra relación.
Y ante ese veredicto muchas veces lastimero.
Permanecemos encarcelados en nuestra propia mente, envenenado nuestra razón.

Convirtiendo nuestra misma convivencia.
En una carcel virtual que poco a poco nos mata. 
Hasta que solos, abrimos los ojos y dejamos de torturarnos sin razón.

Ahora sé que aún me amas.
Lo dices en cada melodía de ese piano llorón.
Y sé, que pasaremos muchos años más juntos amándonos.
Porque nuestra historia es una historia de amor.
Una a una la seguiremos escribiendo.
Con esfuerzo, entrega y dedicación.

Esa es la única respuesta secreta.
El amor de nuestro amor.

Esa es nuestra historia de vida.
Y en esa historia todavia no se escribe la última pasión.

Poesía.
Miguel Adame Vazquez.
04/12/2016.



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