lunes, 5 de diciembre de 2016

Yo seguiré como un cerezo que florece.



Como una luz que se filtra a través de las hojas de los árboles.
Sigilosamente tus ojos me observan.
Quisieras poder adivinar lo que esconde mi alma.
Y vas silencioso cazando mi vida.
Como cuando el viento frío hace saber de la llegada del invierno.

Tú mayor deseo es que pronto de mí no quede nada.
Y que con la vehemencia estéril se doblegue mi ser sin la más mínima lucha.

No sientes el más mínimo remordimiento por ello, nunca lo has sentido al paso de los siglos.

Tu misión hasta ahora en tu eterna existencia.
Es robar mi bendita empatía.

Quisieras que dejara de sorprenderme por lo hermoso que es la vida.
Y que solo me consumiera en un manojo de cólera.

Ese es tu valor oscuro.
Que quiere ante lo efímero de la existencia.
Convertir mi esperanza en cenizas vacías.

Yo seguiré como un cerezo que florece.
Aferrándome a iluminar al interior de un bosque.

Nunca podrás corromper lo que tengo.
Es el conocimiento del universo que me evoca sentimientos y emocionales inexplicablemente profundos. 
Demasiado misteriosos para las solas palabras.

En ellos está mi creador.
En ellos está mí esperanza.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
05/12/2016


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