martes, 27 de diciembre de 2016

La indeleble historia de tu vida.



No existías simplemente.
No figuraba tu nombre en el inmensurable infinito que solo asecha ante las incontables estrellas que una a una se unen para no apagarse.

Eras como un poema  impronunciable por su prosa muda.
Porque cada palabra que intentaba nacer contigo se quedaba en el estéril momento de 
la conglomerada iniciación fallida.

Solo el silencio vacuo con su hipócrita desdén se atrevió a poner una fecha a tu esperada aparición.
Lo hizo no sin antes dejar una advertencia en la antesala comun con mucho dolor.

Y apareciste por fin en el mundo , tal vez sin mucha idea del propósito de tus débiles latidos.
Creo que no estabas muy convencido de ello.
Porque tu gurú de emociones traía su propio protagonismo con olor a muerte.
Era tan patética tu estampa.
Que confundiste al enemigo y no fuiste nada apetecible para quien está acostumbrado a cosechar historias fallidas.

Pero el principio luchó con mucha esperanza.
Y tus ojos vieron la hermosa luz que trae la vida que es más que única y esplendorosa.
Y hasta la fecha te has aferrado a ganarles la partida con mucho éxito.

Lo ha intentado todo.
Lo seguirá haciendo una y otra vez hasta el hastío sin siquiera dudarlo.
Pero siempre será un ataque fallido, sin el logro del trofeo conseguido.
Existirás simplemente entre muchos millones de velas prendidas en el universo.

Eres sin duda una gran poesía en el firmamento.
Dejarás una huella imborrable en la indeleble historia de tu vida.


Poesía.
Miguel Adame Vazquez.
28/12/2016.


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