miércoles, 7 de diciembre de 2016

Solo eres un recuerdo perdido.



Mi alma fue simplemente un rehén solitario del reflejo de tus ojos.
Lo tengo que aceptar, sin aspavientos. 
No contuve la suficiente fuerza para retenerte.
No lo quise, no me lo merecía.
No tenía porque rogar por una caricia. 
O implorar por un simple te quiero.

Si quieres irte lejos, solo vete.
No volveré a derramar ni una sola lagrima partida a la mitad por ti.
Contigo se esfumaron mis últimas plegarias.

No giraré el rostro hacia la ventana de la esquina de mi casa.
Con la única esperanza de poder ver caminar tu silueta hacia mi vieja puerta de madera.

Tú adiós cerrará para mí un laberinto sin retorno.
Porque a tu lado nunca tuve un destino a un puerto seguro.
Siempre naufragó mi corazón a tu antojo.
En cada capricho que en excusa lo habías convertido.   
Este ciclo de la vida que respiro se trasladó a un capítulo maldito.
Ahora lo sé.
Ahora que por fin tu silueta en un reflejo en un recuerdo perdido.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
07/12/2016.


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