viernes, 23 de diciembre de 2016

Pronto la mujer que nació en tu cuerpo florecerá sin regreso.


No puedo evitarlo.
Últimamente al voltear la mirada a tu rostro me invade un sentimiento de orgullo y satisfacción.
Me llena la nostalgia con una brazada de añoranza melancólica siempre inevitable.

Pronto la mujer que nació en tu cuerpo florecerá sin regreso.
Me lo dice a diario esos ojos hermosos que tu madre como un tesoro te heredó.
Me lo dice tu carácter rebelde y a veces sinfónico de tu corazón.

Hoy tus abrazos abarcan a otros.
Tú universo es más que tres círculos.
Pero ya no tengo miedo que en ese sendero nuevo tu pierdas el camino de regreso a casa.

Hoy en tu interés está el preocuparse por las injusticias cotidianas de esta vida tan enmarañada.
Pero mantengo la fe de que así como lo aprendiste de pequeña, el amor a los gatos y a la música serán tus escudos para poder salvar de la soledad a otros.

Hoy tienes tus propios sueños y deseos.
Tus propios problemas y retos.
Pero estoy seguro que el futuro tiene para ti preparado solo cosas buenas.
Dependerá de ti alinearlo a tu tiempo.

Aquí estaré para ti.
Como siempre lo he hecho.
Desde el mismísimo momento mágico y maravilloso en el cual llegaste a nuestras vidas.
Enseñándonos a amar de forma completa y diferente.
Al amarte a ti.
No puedo evitarlo.
Tu mirada invade a mis sentimientos y los llena de nostalgia.
Pronto la mujer que nació en tu cuerpo florecerá sin regreso.

Poesía.

Miguel Adame Vazquez.
24/12/2016.






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