miércoles, 14 de diciembre de 2016

Vivimos fingiendo.



Vivimos fingiendo siempre tener las mejores apariencias. 
De las simulaciones más abstractas queremos engañar a la vista.
Pero solo logramos engañarnos a nosotros mismos.

Hasta la vértebra llenamos de mentiras las falsedades y la desdicha.
Somos unos imbeciles.
Siempre queriendo vender nuestros propios pronósticos más exactos.
Y nunca nos damos cuenta.
Que solo tenemos lo que nunca falla, un montón de desdichas.

Amamos juzgarnos unos a los otros.
Sin ninguna piedad y remordimiento actuamos.
¡Que importa blasfemar a otros¡.
Que más da, si solo es el prójimo, no es nuestra vida.
Porque si fuera la nuestra.
Volveríamos a preferir destruir la vida de otros.




Poesía.
Miguel Adame Vazquez.
14/12/2016.




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