miércoles, 26 de abril de 2017

Cuando escucho tu voz.



Cuando escucho tu voz 
No puedo llegar a comprender por qué no muestras duda ante toda la oscuridad que te acecha.
En cada una de tus palabras solo veo paz y dicha.
Aún sabiendo cuanto es lo que has sufrido por todos estos amargos años.

No puedo contener el corazón que se desborda. 
No puedo evitar derramar ese par de lágrimas que anuncian que vive una tormenta de dolor por ti en mis adentros.
Ahora más que nunca estoy convencido que se podría ocultar el sol en nuestro día 
Y tú nunca renunciarías a esa esencia que te hizo ser simplemente como debe ser.
Podrá pasar el tren de la vida a toda prisa por la estación de nuestra calma
Y tú seguirías tan firme como la última vez que te vi.

Tú fuerza seguirá siendo un refugio descomunal a todos los miedos que petrifican mis ganas de seguir.
Mis manos temblorosas no podrán seguir ocultando lo desquiciada que es mi memoria al tener que pensar en la impotencia que invade a mi luz desde que tú ya no estás.

Solo atinó a tomarte en mis brazos.
Y sentir el poco calor de vida discurrir por todos mis recuerdos sagrados.
Solo atinó a tener miedo de dormir y despertar sin vtu sonrisa que todo lo soluciona con un tierno beso.

Cuando escucho tu voz 
Solo sé que quisiera poder seguir siendo tan feliz como lo he sido hasta ahora.
Nunca olvidaré el momento mágico en el cual te conocí.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
26/04/2017.

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